gas glp

Actualmente, en un mercado de lo más variado y donde los niveles de personalización son muy altos, tenemos la posibilidad de escoger entre diferentes tipos de energías para propulsar nuestros vehículos, siendo las más conocidas el diésel, la gasolina y la electricidad. El GLP, Gas Licuado del Petróleo, es un gran desconocido para la mayoría de los consumidores, pero también es otro posible combustible para algunos modelos. Bien es cierto que no es una opción demasiado publicitada por las marcas ni tampoco por las multinacionales energéticas y petroquímicas, pero puede suponer una competencia muy real frente a los demás combustibles. Con este artículo, queremos explicarte hasta qué punto puede ser rentable elegir un automóvil diseñado para soportar GLP.

En primer lugar, hay que decir que el GLP funciona en motores con ciclo Otto, es decir, en mecánicas de gasolina. No podemos repostar con GLP cualquier coche, sino aquellos que vienen de fábrica preparados con su depósito correspondiente y con los sistemas necesarios. Otra opción, cada vez más en auge, es instalar un Kit de GLP a un vehículo de gasolina en un taller autorizado, y realizar la homologación correspondiente en la ITV.

Coches de gasolina adaptados
Si tomamos la decisión de comprar un coche con GLP, debemos saber que estaremos comprando un vehículo de gasolina tradicional que, además, posee un depósito auxiliar para almacenar el GLP, y contará con un sistema que nos permitirá elegir el tipo de combustible que queremos utilizar. En caso de que alguno de los dos se agote, el sistema de control nos avisará y realizará una conversión automática.

Para empezar a analizar dicho combustible, hay que decir que está formado por butano y propano obtenido de los procesos de refinado del petróleo y gas natural. Tiene un octanaje aproximado de 106, superior a los 98 de a gasolina. A continuación, veremos la importancia de estos datos al plantear las ventajas y desventajas.

Las aspectos más destacados del uso del GLP como combustible son:

A día de hoy, el precio del GLP está aproximadamente entre 0,55 y 0,65 € el litro, esto supone un 40% más económico que repostar con gasolina. Es cierto que el consumo con GLP es un 20% superior, por lo que la ventaja económica supone un ahorro del 20%.

Además, como ya se ha indicado, el GLP tiene mayor octanaje que la gasolina, es decir, tiene más capacidad antidetonante, por lo que en la práctica esto se traduce en un aumento de las relaciones de compresión y, por tanto, combustiones más completas y homogéneas a cualquier régimen, dejando menor cantidad de residuos en la cámara de combustión. Esto supone una mejora de la vida útil de motor, al reducirse las partículas sólidas que puedan depositarse y provocar desgastes.

También es significativa la reducción de contaminantes expulsados como productos de la combustión, un punto a valorar si tenemos en cuenta las normativas anticontaminantes cada vez más estrictas.

Sin embargo, frente a estas ventajas, existen otros aspectos no tan positivos que influyen a la hora de comprar un vehículo de estas características.

Es cierto que el menor coste del combustible es un pro muy apetecible, no obstante, en la actualidad hay que lidiar con un gran inconveniente; la limitada red de estaciones de servicio que disponen de surtidores de GLP –unas 400 en toda España-. Este es quizás el aspecto más negativo que impide la expansión del GLP como combustible alternativo serio, y no solo limitado a vehículos de uso público como taxis y autobuses.

Por otro lado, estos vehículos necesitan un depósito auxiliar para almacenar el GLP utilizado, que normalmente va instalado en el maletero y en el hueco de la rueda de repuesto, ya que no se dispone de más espacio en el vehículo -esto supone una reducción de la mitad del maletero en el mejor de los casos-. Al no disponer de mucho espacio, el depósito de GLP no puede tener un gran tamaño, por lo que la autonomía en este modo no es muy alta.

Asimismo, el mayor octanaje mencionado anteriormente como ventaja, puede convertirse en un inconveniente cuando se trata de conversiones o vehículos no muy bien adaptados -la temperatura provocada por la combustión aumenta al alcanzarse mayores compresiones, y esto puede suponer un deterioro significativo en los elementos más vulnerables como las válvulas-. Tampoco debemos olvidar que, desde el punto de vista mecánico, los coches adaptados para que puedan funcionar con GLP cuentan con una mecánica más compleja –este tipo de vehículos cuentan con un mayor número de depósitos y canalizaciones que uno convencional-.

No es oro todo lo que reluce

Por tanto, para concluir este artículo cabe decir que, pese al gran ahorro económico que supone el precio del GLP, hay una serie de inconvenientes de mucho peso que hay que tener en cuenta -más notables aún en caso de vehículos convertidos que en aquellos que vienen de serie-. Al mismo tiempo, la rentabilidad sólo está garantizada si se realizan un gran número de kilómetros anuales, aunque, eso sí, con una autonomía y estaciones de servicio muy limitadas. En aquellos casos que tengamos que recurrir a la autonomía de ambos depósitos, los consumos registrados pueden ser muy altos, debido al poco refinamiento de los motores empleados, por lo que esta opción deja de ser rentable completamente.

En conclusión, y a pesar del bajo coste del GLP como combustible, el mayor desembolso inicial en la compra y el casi inapreciable ahorro de combustible en la práctica, no me dejan claro que a día de hoy sea realmente una alternativa fuerte, y menos aun cuando los últimos modelos de gasolina están alcanzando niveles de consumo francamente bajos. Además, son vehículos con escasas prestaciones dadas sus características y con una variedad limitada. Así que, para grandes cantidades de kilómetros, la opción de vehículo diésel será más rentable a medio plazo, ya que las diferencias de precio de combustibles son anuladas por las diferencias de consumo del mismo. Para una cantidad de kilómetros no muy grande, cualquier versión “actual” de gasolina será mejor inversión que una que disponga de GLP. Por tanto, ¿hoy en día es interesante optar por esta alternativa? De momento, parece que no.

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